Nuestra naturaleza trata siempre de colocarnos en un lugar cómodo. Las frases son ligeras y para ser creibles llevan parte de verdad, solemos valernos de ella para aludir algo, persiguiendo un fin que muchas veces esta lejos de nosotros, cuando somos una parte del cambio que proponemos. El “nadie madura en cabeza ajena” representa la idea que al final encumbra lo lejos que estamos de penetrar en la interioridad de otro ser humano y en nosotros mismos, cualquier cambio parte de encontrarnos con nosotros mismos y reconocer lo que somos.
Hacer el ejercicio de vernos como somos es la primera parte de un proceso de sinceramiento. Pero ay de aquel soberbio o aquel al que le cuesta mucho determinar lo que es y lo que no es, jamás llegará a penetrar ni un milímitro de su propio yo. Jamás podrá darle dirección a su vida y en ella culpará a quien pueda de sus desgracias, será mas o menos feliz, dependiendo sin piedad de personas que si saben lo que son, a cambio harán infelices a cuantos tenga cerca o dependan de él.
Morirá de locura, por que hasta el final para él la vida le será ingrata, siendo el la misma ingratitud que lo refleja. Liberará así a los suyos, que aunque tarde alzarán un vuelo ligero sin ese lastre que representó arrastrar a un ser humano que jamás se quiso ver asimismo, ni enfrentarse a su realidad.
Corre, anda y mirate al espejo, eso es lo que ven las personas, graba tus conversaciones y escuchate, eso es lo que hablas, mirate en un video y verás como te comportas. Cuando aún tengas dudas pregunta a tu madre que cambiaria de ti, luego a tu esposa, pero lo mas importante será cuando te enfrentes a ti mismo en tus hijos, por que ellos son el fruto de lo que eres y si eres valiente, serás capaz de remediar lo que has echo si los has echo mal o felicitarte si lo hicistes mas o menos bien, por que si te dijeras que bien lo hice, creeme que algo anda mal, porque te engañastes tu o por que te engañaron los demás.